domingo, 14 de febrero de 2010

Contraadicción




Contradecirse crea adicción. Lo sé porque un día empecé hacerlo y no me disgustó. Es como el primer traguito de cerveza o sorbo de café. Tiene un toque amargo que no te mola al principio, pero al final te acaba gustando. No sé, dicen que la primera vez que una persona se contradice es cuando dice “yo de esta agua nunca beberé”, y luego bebe de esa, de la otra y de la tuya si hace falta. En fin, ayer me prometí a mi mismo no volver a escribir, y mírame, aquí estoy pegándote el royo. Sí, lo reconozco. Estoy enganchado, enganchado a llevarme la contraria.